Esperanza

Los ateos tienen esperanzas. Algunas de ellas estarán relacionadas con fines nobles, tales como la paz en Oriente Próximo, pero la mayoría serán acerca de los asuntos a los que nos enfrentamos cotidianamente. Tanto los ateos como los creyentes tienen esperanzas acerca de aumentos de sueldo, ascensos, niños sanos... y vuelos puntuales.

Pero hay una diferencia principal entre las esperanzas que tienen muchos creyentes y las que tienen los no religiosos: los no religiosos no miran a Dios para que haga realidad sus esperanzas. No hay un ser supernatural que nos asegure que todo va a salir bien. Nada está garantizado.

Podemos fallar. Podemos decepcionarnos. Podemos experimentar grandes tristezas y pérdidas.

Pero, para los no religiosos, el hecho de que nuestras esperanzas puedan verse destrozadas no es motivo de desesperación. La posibilidad de fallo simplemente significa que debemos hacer todo lo que podamos para alcanzar triunfos y superar la desgracia. La aceptación pasiva de la desgracia no es una virtud. No podemos controlar lo que va a ocurrir, pero podemos aumentar las probabilidades de un desenlace a nuestro favor... y nuestra buena disposición a trabajar para conseguir nuestros objetivos le da una base a nuestras esperanzas. Nuestras esperanzas se basan en algo más sólido que una moneda lanzada a un pozo de los deseos.

Por supuesto, algunas de nuestras esperanzas se basan no sólo en nuestros propios esfuerzos, sino también en los esfuerzos de los dem´s, en particular de aquéllos que utilizan la ciencia para mejorar nuestras vidas. Para algunos -especialmente aquellos que esperan la cura de sus enfermedades-, el progreso en el campo científico puede parecer lento y caótico. Pero comparemos los avances científicos y tecnológicos del último siglo con los de épocas en que dominaba el pensamiento religioso. ¿Cuáles fueron exactamente los logros conseguidos durante la Edad Media europea? ¿La invención del arnés para caballo de tiro? Sí, los avances en el ámbito científico llevan tiempo y la ciencia nunca resolverá todos nuestros problemas, pero sí nos provee de medios fiables para mejorar nuestra existencia.

El que simplemente no podamos tener el mejor mundo imaginable no significa que no podamos tener un mundo mejor.

Ser realista sobre nuestras posibilidades, reconocer nuestras responsabilidades; éstas son las bases de nuestra esperanza.

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